Declaro que no me considero a
favor de ningún partido político, aunque tampoco soy ajena a lo que suceda con
lo referido a esta área de nuestra sociedad, en especial ahora, con las
presentes campañas hacia la presidencia. Sin embargo, es innegable que escuchar
comentarios como el ya mencionado, es causa de preocupación. El sólo hecho de
pensar que los ciudadanos, en su mayoría personas desinteresadas, poco
informadas, acerca del acontecer político, son guiados por spots y comercialitos que salgan como intermedios de la telenovela
de las seis, es angustiante.
Si sólo nos alimentamos de
las sobras televisivas (bien modificadas a favor de “algunos”, por cierto), la
ignorancia que distingue al intelecto mexicano, brillará aún más. Y es tan lamentable
que dicha incultura se dé “vuelo” en estos precisos momentos cuando toda
nuestra atención, con pensamiento lógico y reflexivo, debiera enfocarse en el
acontecer político, en los candidatos, en sus pros y contras, para así lograr
una decisión concreta e inteligente (recalco
el adjetivo), el próximo 01 de julio.
Pero si lo único que nos
queda es mirar publicidad barata, que sólo nos quiere dorar la píldora, no hay
duda de que caeremos en esa red, tan constante y “sabia”, que bien sabe cómo
atraparnos (y lo ha conseguido, muchas, muchas veces). ¿Seguirá siendo lo
mismo?
La política… no, la vida
misma no es sólo lo que esa caja de cristal nos diga. No es sólo mirar a través
de la pantalla y creer en sus falacias, por más bien hechas que estén. Las
mentiras aunque estén adornadas, no dejarán de ser mentiras jamás. Y somos
nosotros quienes debemos darnos cuenta de ello, no hay necesidad de que una y
otra vez se nos diga que estamos mirando a través del cristal equivocado, o
peor aún, no tenemos que chocar cien veces (o más) contra la misma piedra para
aprender.
Ya basta de tanta queja y
exigencia hacia los mandatarios que nosotros mismos, en nuestra ignorancia,
pusimos ahí arriba. Pocas veces se imprime el derecho al voto (cada seis, cuat ro
años), entonces, ¡hagámoslo bien, caramba!
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